Bueno, era la dueña del aljibe. de acuerdo… pero podían haberle puesto el nombre a la pobre señora y no llamarle simplemente “la vieja”, por mayor que fuera.
Hay tantas cosas sorprendentes en nuestro entorno que, de tanto verlas, ya no nos llaman la atención. Pero, si las analizamos con calma, veremos lo increíble de su existencia.
Situaciones y nombres sorprendentes (e incluso graciosos) de pueblos, ciudades, calles, comidas, santos, vírgenes, letreros...