Lo sugestivo del título ha motivado a distintos cronistas y estudiosos vallisoletanos a interesarse por identificar a la joven que mereció ese apelativo, pero todos los resultados han sido infructuosos.
O sea, que sabemos que era muy guapa, pero no sabemos en realidad quien era.
La verdad, es que tenía que haber sido extraordinariamente atractiva para que le dedicaran una calle.