Por lo visto en Sabadell, Barcelona, esto de los anuncios callejeros les preocupa poco.
— Dice el jefe que hay que poner un semáforo.
— Vale, pero tapará el nombre de la calle.
— No importa: si el jefe dice que se ponga, se pone y listo.
¡La gente ya preguntará el nombre de la calle a los otros vecinos...!
