Advocación mariana, extendida principalmente por los agustinos, que hace referencia al pasaje bíblico de María buscando a Jesús, perdido y hallado en el Templo. Su devoción destaca en Caudiel y Las Alquerías del Niño Perdido (Castellón), Tabuenca y Talamantes (Zaragoza).

¡Mira cómo es la gente...! ¡Se le pierde una vez el niño y 2.000 años después todavía se lo están sacando en cara!